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Ecuador, 24 de enero de 2008

PROFESIONALES SI, AGREMIADOS NO

Por Edison Miño

En el Ecuador nunca fue necesario ser afiliada a un gremio para ejercer el oficio de periodista o cronista como se los conocía, a principios del siglo 20, cuando comenzó la verdadera carrera de los medios de comunicación actuales, en lo que a prensa escrita se refiere.

Cuando aparecieron la radio y la televisión en los hogares nacionales, con mucho retraso por cierto, tampoco se requería tener un carnet gremial, los parámetros para contratar a los comunicadores fueron otros: voces gruesas para los hombres y sensuales para las mujeres; para la televisión se requerían caras bonitas con facilidad para leer textos, porque la tecnología no permitía todavía utilizar los recursos que hoy logran que un analfabeto pronuncie discursos excepcionales dictados al oído por medio de un aparato diminuto en el oído.

La historia gremial de los periodistas en el Ecuador comenzó en la década de los 70 cuando gobernaban las dictaduras militares, había bonanza económica y los medios de comunicación eran pequeños.

En 1975 el dictador de turno solicitó, mediante decreto, que todas aquellas personas que tuvieran más de 5 años trabajando en medios de comunicación recibieran un certificado de profesionalización, porque ese mismo año la Universidad Central de Quito creó la Escuela de Ciencias de la Información , adscrita a la Facultad de Derecho y luego al Rectorado antes de ser reconocida como facultad recién en 1986, gracias a una dura pelea liderada por la actual asambleísta por Pichincha, Pilar Núñez.

En el marco de ese decreto entraron todos los que pudieron y por la puerta de atrás, esa fue la oportunidad de obtener un reconocimiento y de allí nació el Colegio de Periodistas, el cual no ha cambiado su nombre a pesar de haber cambiado ya la descripción de los títulos universitarios.

Una anécdota para graficar lo que sucedió con ese decreto. Cuando ingresé a estudiar el primer año de periodismo, en 1982, conseguí un espacio de un hora en Radio Municipal, para realizar un programa los sábados en la noche, de hecho ni yo mismo oía el programa pero fue una buena práctica; el operador del turno era un señor de unos 50 años que se quedaba los sábados porque luego de terminar el turno y transmitir mi programa grabado, se iba a recibir clases en un colegio nocturno, vecino de la radio porque estaba terminando la escuela, cuando le conocí, estaba ya en sexto grado y aspiraba a seguir con la educación media. No obstante, con orgullo, me mostraba el carnet de profesionalizado que le entregó la dictadura militar lo que le permitía ser, sin terminar la escuela aún, miembro del Colegio de Periodistas de Pichincha.

De allí en adelante la lucha se centró precisamente entre los que estudiábamos en la Central por un título y los periodistas que ya ejercían la profesión sin estudios. Caímos en el debate tonto de dividirnos creyendo los unos, que ser estudiantes nos daba el derecho de ejercer el periodismo; y, los otros creyendo que precisamente por estudiar en una Universidad de comunistas era imposible ejercer con objetividad la profesión; los dueños de los medios se pusieron del lado de ellos.

No se contratan graduados porque hay que pagarles más, se contratan empíricos enamorados de la comunicación.

Solo para ejemplo aquí va una pequeña lista de periodistas que ejercen la profesión pero no tienen título profesional de ninguna universidad en comunicación: Carlos Vera, Jorge Ortiz, Andrés Carrión, Gonzalo Ruiz, Alfonso Espinosa de los Monteros, Jorge Vivanco, Jaime Mantilla, Gonzalo Rosero, Diego Oquendo, Gustavo Herdoíza, Paco Velasco, entre miles otros, y no por ello deben dejar de ejercer la profesión, no.

Pero entonces deberían contarnos dónde se preparan esos comunicadores que reniegan de la educación universitaria, porque en algún lugar deben prepararse, si es que en verdad las facultades de comunicación son malas y preparan periodistas mediocres. Dónde se preparan esos periodistas para ir a estudiar con ellos, o es que no se preparan académicamente; porque una cosa es renegar de la educación universitaria pública y otra es no recibir ninguna y ejercer la profesión de la que comen.

Por ello el presidente Correa justificó su decisión de prohibir la agremiación obligatoria, lo que en el periodismo ya funciona desde hace varias décadas, porque además los gremios de la comunicación han dado motivos.

El Estado le entregó a la Unión Nacional de Periodistas una radio hace 30 años en frecuencia AM; en tres ocasiones ha salido al aire y la mayor parte de el tiempo fue de un año; el resto pasa apagada y sin funcionamiento; los periodistas no son capaces de poner en marcha una radio; también tiene una imprenta pero entregada a la administración privada, al punto que en una ocasión el administrador privado de turno fue retirado del negocio por que se confirmó que en esa imprenta se hacían copias falsas de libros escolares de gran venta; y, claro hay un complejo deportivo al que asisten no más de 20 afiliados pero eso les tiene condicionados a los gobernantes de turno, que cada que han podido han donado dinero o materiales para mantener el sauna y el turco en buenas condiciones:

Por eso digo: profesionales sí, agremiados no, para qué, con ese panorama, alejados de la realidad nacional y mendigando favores, sin visión de futuro ni vinculación entre gremios, medios y facultades. Entonces tiene razón el presidente Correa, por lo menos en lo que al periodismo se refiere.

 
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Federación Nacional de Periodistas del Ecuador
  Sitio Web con información del gremio periodistico.

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Ultima actualización Friday, 14 March, 2008