Día 
 
 
Página de inicio del Web
 


Internet
El Correazo
Traduzca esta página al ingles


 



 
 
     
 
 
Quito, 25 de Febrero de 2008

"La polarización lleva a la violencia"
El separatismo es preludio de la lucha armada

Por Rubén Darío Buitrón
Diario Expreso

El ex guerrillero colombiano Antonio Navarro Wolff vino estos días a Ecuador invitado por la Asamblea Constituyente para dictar, junto con otros colegas de su país, un taller sobre cómo redactar una constitución.

Respetado por sus opositores, incluido el presidente Álvaro Uribe, y muy querido por su pueblo, este alto dirigente de Polo Democrático (el partido de izquierda que ha ganado dos veces consecutivas la alcaldía de Bogotá) reflexiona a fondo y sin tapujos acerca de la responsabilidad política de construir no solo una nueva carta política sino las bases para un país estable.

En 1991 en Colombia se hizo una "Constitución que durara 100 años". ¿Cuál fue el secreto?

Los asambleístas decidimos que esa constitución fuese profunda, incluyente y profundamente democrática. Y nos jugamos por eso. Gracias a esta decisión estoy convencido, sin que sea perfecta, que la Constitución de 1991 es un punto de inflexión en la historia de Colombia porque cambió el sistema a fondo.

Es decir, ¿una constitución bien hecha sí puede cambiar a fondo la estructura del Estado? Y eso pregunto porque acá hay escépticos que no lo creen.

Es obvio que no podemos creer en el fetichismo de la ley. No podemos pensar que esta tiene capacidad mágica para transformarlo todo de un momento a otro. La Constitución es parte de una actitud nacional de transformación. Y sin esa actitud no es posible aplicarla.

¿Qué cambios de fondo produjo esa constitución?

El más importante: a Colombia la gobernaron durante 40 años mediante el Estado de sitio. Qué quiero decir: las leyes las hacía el Presidente y su mayoría bipartidista en el Congreso las apoyaba. Era una concentración total del Poder Ejecutivo. Otro caso: la justicia era incapaz de enjuiciar... El caso del narco Pablo Escobar fue patético. Hoy tiene presos no solo a grandes narcotraficantes sino a jueces, senadores, políticos prominentes, ex altos funcionarios.

Suena perfecto...

No. Suena a que los más amplios sectores, desde la derecha recalcitrante hasta la izquierda radical pero democrática, hemos trabajado por consolidar ese proceso a largo plazo.

Pero falló algo esencial: el logro de la paz en Colombia.

Eso lamentablemente es cierto. Uno de los grandes objetivos fue que la constitución trajera la paz, y eso no ocurrió. No pudimos hacer que las FARC se sentaran a la mesa de diálogo. Pero, ojo: a partir de la Constitución quedó totalmente deslegitimada la posibilidad de llegar al poder por las armas, pues abrimos el sistema político y ahora todos podemos llegar al poder por vía electoral.

Ahora, en el escenario ecuatoriano y con miras a que los asambleístas trabajen una constitución de calidad, ¿la primera tarea es construir previamente un debate pluralista, amplio, participativo y que incluya a las minorías?

No es posible elaborar una constitución democrática y de largo plazo sin tomar en cuenta a las minorías. Una constitución, si de verdad quiere perdurar, tiene la obligación de tomar en cuenta a las minorías.

¿Aunque esas minorías fuesen de derecha o representen a los grupos que ya gobernaron el país?

La inclusión es a todos o no es inclusión. La democracia es acatamiento de las mayorías y garantías para las minorías.

Es decir, que en Ecuador haya ganado Acuerdo País no quiere decir que esa mayoría deba excluir a quienes representan a la minoría, por más históricamente descalificada que esta fuera...

¡Pues claro! Pongámoslo al revés: en Colombia gobierna la derecha con el presidente Uribe y nosotros, Polo Democrático, somos minoría. ¿Eso le da derecho a Uribe a excluirnos? ¡No!

Aunque ideológicamente discrepen, aunque sean dos proyectos de país totalmente diferentes.

Es que eso es democracia. Respetar, tolerar, escuchar, no descalificar. Uribe y yo, como gobernador de un departamento, nos sentamos a dialogar y aprobamos proyectos para mejorar la vida en mi región. El interés del Estado va más allá del interés partidista o de los afectos o desafectos personales.

Acá es distinto. La beligerancia llega a tales niveles que se vuelve imposible un diálogo civilizado y constructivo entre unas autoridades y otras. Y por eso cada gobierno llega y borra todo lo que hizo el anterior.

Tengo que decirlo con dolor: a nosotros nos tocó aprender a respetarnos luego de medio siglo de un altísimo nivel de violencia política. Aprendimos, luego de mucha muerte y sufrimiento, que la confrontación política mal entendida, que la polarización extrema conduce al enfrentamiento y al odio. Con la violencia siempre se pierde mucho más que lo que se gana.

Acá en el Ecuador hay sectores que aplauden y hasta se muestran decididos a entrar en esos terrenos. ¿Hay que evitar la polarización y la confrontación?

La polarización y la confrontación política son parte de la vida democrática, pero tienen que estar dentro de los límites institucionales.

Pero la polarización desde el debate, desde la deliberación, desde las ideas, no desde la violencia verbal y la descalificación.

Correcto, porque la violencia verbal te lleva a la física y lo que pase después no lo puede controlar nadie.

Vamos al fondo. Aunque usted es extranjero y es delicado hablar de situaciones internas de otro país, ¿tiene Ecuador posibilidades reales de construir una nación justa, plural, moderna?

Me voy a meter un poco en la realidad de ustedes. El problema ecuatoriano es muy claro: se llama inestabilidad de las instituciones políticas. Muchas cortes, muchos presidentes, muchos congresos. La tarea histórica de los ecuatorianos hoy es lograr una transformación política con estabilidad institucional. A eso debería dedicarse la Asamblea.

Pero acá el pueblo ha salido a las calles y ha exigido que tres presidentes se vayan porque ellos mismos deslegitimaron el mandato electoral. ¿Estabilidad a cambio de soportar robos, negligencias, incapacidades?

Admiro la valentía del pueblo ecuatoriano cuando lucha en las calles y exige que se vayan los presidentes que de una u otra forma han fallado. Pero esas explosiones populares olvidan construir, simultáneamente, nuevas instituciones. Al no hacerlo, los procesos son cíclicos, se repiten y se van volviendo crónicos y sin salida.

A propósito de ello, la constitución colombiana habla de una república descentralizada, unitaria y con autonomía territorial. Acá esos temas son, justamente, el debate más complejo.

Los grandes temas no solo de Colombia o Ecuador sino de toda América Latina son este momento la descentralización y la autonomía. El gran debate es cómo llevar la relación del centro y la periferia. Es un asunto de importancia esencial para la estabilidad interna de un país.

¿Cómo descentralizar y favorecer a la periferia manteniendo el estado unitario?

Mediante un proceso de descentralización con recursos fijos y dejando a la autoridad central solo el manejo de los asuntos estratégicos nacionales.

Precisamente ese el nudo del problema...

Siempre será así y no hay que temer ese debate a fondo. Lo importante es que se firmen acuerdos a largo plazo que favorezcan a todos.

De lo contrario, ¿se pone en peligro la unidad nacional?

Sin duda. El ser humano es un ser territorial. Y si tocas ese tema estás entrando en un terreno sumamente peligroso. La sociedad primitiva de hace miles de años era absolutamente territorial, gregaria, y no creo que hayamos cambiado mucho en eso los seres humanos. Los líderes políticos tienen que estar muy claros que todos los temas territoriales y regionales son de altísima sensibilidad.

Y, por tanto, los líderes políticos nacionales y locales deben manejar con mucha prudencia sus discursos y propuestas...

En Colombia, pese a todo el nivel de violencia verbal y física, los líderes hemos sido sumamente cuidadosos en eso. Allá no tienes solo dos regiones diversas, sino mucho más. La costa caribe es totalmente distinta de la zona andina. Y esta es totalmente distinta a la amazonía. Nariño se parece mucho más al Ecuador andino que a Bogotá. Hay que manejar con extremo cuidado estas sensibilidades de identidad y pertenencia.

¿Significa eso que es de alto riesgo reivindicar políticamente la territorialidad y la identidad?

Sí hay que defender los derechos que corresponden a cada región y a cada departamento, sí hay que luchar por una mayor descentralización...

Pero...

Pero entendiendo que la mayor responsabilidad de un líder histórico, sea local o gubernamental, es mantener la unidad nacional. Es mantener la unidad en la diferencia y la diferencia dentro de la unidad. El chauvinismo, el regionalismo y el territorialismo desde un punto de vista fanático y exacerbado es una tremenda irresponsabilidad con la historia y con el futuro del país. Es lo más grave que le puede ocurrir a una nación frágil.

¿Como lo que ha ocurrido en Yugoslavia, por ejemplo?

No quiero ni pensar en una Yugoslavia o en un Kosovo latinoamericano. Por eso reitero que esos temas necesitan, demandan un manejo absolutamente cuidadoso y ponderado de los líderes políticos de cualquier ideología o tendencia partidista.

Y mucho peor cuando de por medio están planes electorales...

Un líder tiene derecho a todas las aspiraciones electorales pero, por sobre todas las cosas, debe tener profunda responsabilidad con la unidad del país. Creo que soy muy reiterativo, pero es un clamor al que quiero apelar en este momento histórico para ustedes y para el continente.

Con tantos riesgos, ¿cómo descentralizar y estructurar las autonomías regionales?

A ver. Descentralización, sí. Autonomías regionales, sí. Son demandas legítimas de los pueblos y son medidas necesarias para que el Estado funcione mejor. Pero, por favor, que estas reivindicaciones se las maneje sin llevar la confrontación y la polarización hasta un punto de no retorno que podría derivar en el desmembramiento de la nación. Y voy más allá: no solo los políticos sino todos los ciudadanos, incluidos ustedes los periodistas, tienen el deber de entenderlo así y evitarlo a toda costa.

¿Existe en Colombia un caso parecido?

Por muchos años una minoría poderosa de Antioquia planteaba la independencia de su departamento para ser otra nación independiente de Colombia, porque se consideraban la región más próspera del país. Hoy, por las paradojas de la vida, un antioqueño está dirigiendo la nación: el señor Álvaro Uribe.

¿Uribe entró al gobierno para profundizar las diferencias regionales internas de Colombia?

Todo lo contrario. Por eso es paradójico. Hoy, y tengo que reconocerlo aunque seamos rivales ideológicos, está haciendo una política de unidad nacional. Mañana, aquí, un guayaquileño con una ideología diferente a la de Rafael Correa puede llegar a ser presidente del Ecuador.

En ese escenario, ¿qué pasaría?

¿Ese otro guayaquileño que llegue al poder pensará que será mejor separarse o consolidar la unidad? Por eso hablo de responsabilidad histórica. Las decisiones y proclamas no deben ver el corto plazo o el interés inmediato, sino el estratégico.

¿Qué lección puede dejar Colombia a Ecuador?

En Colombia nunca a nadie se le ha ocurrido proponer la disolución del país. Perder Panamá en 1913 fue suficiente para aprender la lección.

¿Autonomía es sinónimo de separatismo?

No es sinónimo, es una barbaridad. Llevar el tema territorial a la extrema polarización es el preludio de la lucha armada.

Nombre: Antonio Navarro Wolff
Quién es: Gobernador de Nariño elegido en las urnas, por segunda ocasión.
Dirigente nacional del movimiento Polo Democrático (de izquierda), el segundo más importante de Colombia luego del partido de Álvaro Uribe.
Trayectoria: Ex comandante del grupo guerrillero M-19, integrante de la asamblea que redactó la Constitución de 1991, senador y alcalde de Pasto.

 
Enlaces relacionados
 
Constitución de la Republica de Colombia
  El pueblo de Colombia, en ejercicio de su poder soberano, representado por sus delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente, invocando la protección de Dios, y con el fin de fortalecer la unidad de la Nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo, y comprometido a impulsar la integración de la comunidad latinoamericana, decreta, sanciona y promulga la siguiente:

Polo Democrático Alternativo - Colombia
  El Polo Democrático Alternativo o PDA es un partido político colombiano de izquierda democrática, resultado de la unión del Polo Democrático Independiente (PDI), con el movimiento Alternativa Democrática. Es, junto al Partido Liberal Colombiano, el partido de oposición al gobierno de Álvaro Uribe.

 
 
     
 
 
Ultima actualización Wednesday, 27 February, 2008