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Fecha: 2008-03-15 08:55:49 |
PHILIP AGEE, EL HOMBRE QUE "TORCIÓ" LA HISTORIA DEL ECUADOR
Por Francisco Herrera Aráuz
Ecuadorinmediato.com
Fue en 1977, tiempo en que cursaba mis estudios en las aulas del “Mejía”, que uno de los compañeros que más influyó en mi formación política, Pedro Saad Vargas, hoy destacadísimo intelectual y dramaturgo teatral, me facilitaría un libro “clandestino”, que circulaba por los ámbitos de la política en Quito, se trataba un extracto de “La CIA por dentro – Objetivo - Ecuador”.
El libro “Inside of the Company” escrito en 1975 por el norteamericano Phillip Agee, había llegado a Ecuador de manera subrepticia, pese a que una buena parte del mismo le competía a nuestra nación, porque relataba en forma impresionante como se había “torcido” la historia del país.
Fue----- leer en esos días cómo caían en forma baja y ruin los que habían vendido a su patria, y en ese momento eran nombres que sonaban actuales, que intervenían en la política ecuatoriana; ellos eran los rectores de la moral y promovían el “retorno al orden constituido”.
Como muchos conocen, me inicié como reportero de televisión en 1979, y mi actividad periodística me llevó a acercarme a muchos de quienes eran o habían sido “contactos” o vulgarmente conocidos como “agentes de la CIA”. A varios de ellos tuve la entereza de reclamarles por su triste pasado, y las respuestas eran marcadas por la cobardía de haberse visto descubiertos, pero trataban de justificarse diciendo que en “el momento que se vivía... usted comprenderá, quizás nos entiendan”, pero admitieron que se “vendieron a la CIA”, y que traicionaron a su patria.
Hoy, la mayoría están muertos, creo que de todos los nombrados sobreviven dos o tres, quienes deben cargar, junto con su vejez, el pesado fardo de la traición, el gesto más innoble del ser humano, y no hay pena en divulgar sus nombres, como tampoco acusar a la memoria de los muertos, porque con su actitud hicieron daño, provocaron asesinatos, destruyeron honras ajenas y dividieron al país. Es decir, ellos, junto a este agente de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA, por sus siglas en inglés), “torcieron” la historia del Ecuador, y eso debe conocerse.
Por ese motivo, para corroborar lo dicho, comenzó mi interés por entrevistar a Phillip Agee, porque de lo que había escrito se desprendieron luego una serie de hechos históricos para Ecuador, y porque mi afán por la verdadera historia de la nación ameritaba que se documente con su propio testimonio, para que no se pierda o se esfume el rastro.
Lo busqué por años. Extrañamente se habían desvanecido, tanto el libro como el agente.
El libro en sí fue “prohibido” en Ecuador, por ponerle un término. Casi nadie lo ha leído en su versión en inglés, pese al impacto mundial que produjeron las revelaciones de Phillip Agee. Nunca ha constado, ni siquiera por asomo, en las grandes o pequeñas librerías del país, y ni se diga en la lista tan subjetiva como comercialista de “los 10 más leídos” que se publican con frecuencia en los diarios ecuatorianos; sin embargo, el libro fue traducido a seis idiomas y, sirve todavía como una especie de texto de estudio para quienes desean conocer de las operaciones de la CIA en nuestras naciones.
En cuanto a la versión “clandestina” de 1.500 ejemplares, que editó con la debida autorización de Agee el Movimiento “Segunda Independencia”, dirigido por el respetable escritor Jaime Galarza Zabala, en 1975, se perdió fácilmente. No había manera de ubicar un ejemplar; parecía que “alguien” que suele controlar la circulación del papel en Quito se había apropiado del escrito y no quería que se lea, porque los nombres e instituciones que constaban en el libro de Agee no debían ser conocidos. Pero, fue en el 2000 que mi hermano Nelson halló un ejemplar en los arrumacos del “mercado barato” de la Plaza Arenas, de Quito, a un valor ínfimo de $0,50 centavos de dólar.
En la década de los 80´s le seguí la pista a Phillip Agee, mas no era posible ubicarle. Estados Unidos le retiró el pasaporte y tuvo que refugiarse en Cuba, donde comenzó su conversión a la difusión de la verdad. Escribió otros libros más como “Acoso y fuga”, que lo compré en Madrid, donde da a luz toda la persecución que sufrió por haber descubierto a los agentes de la CIA en Ecuador como en otros países.
En cuanto al destino de Agee, fue en México, con ocasión de mi trabajo diplomático, que pude obtener una primera pista al conversar del tema con el embajador de Cuba, Jorge Bolaños, grato amigo, quien me dio a luz datos tales como que Agee vivía en tiempos divididos, entre La Habana y Suecia; que su convicción a favor de la revolución cubana, que tanto combatió como agente, le había llevado a convertirse en su promotor a través de una agencia de viajes denominada “Cuba Linda”, con la cual lograba reivindicarse, al tiempo de dictar conferencias contra la acción de Estados Unidos y su política exterior de intervención en nuestras naciones.
A mi retorno me ganó el vértigo del trabajo en crear Ecuadorinmediato.com, hasta que a finales del 2006 me llegó la noticia de Phillip Agee. Estaba enfermo e iba a pasar en Cuba una temporada, donde dictaría una serie de conferencias; consideré entonces que había llegado la hora de entrevistarlo.
Tras los contactos previos con la Embajada de Cuba en Quito, Agee dio su aceptación a conversar conmigo. Desde esa delegación diplomática recibí toda la ayuda, se me otorgó la visa sin ninguna restricción, como pudiese pensarse que sucedería cuando la pide un periodista, y en cuestión de una semana aterricé en La Habana a fines de febrero, previo al carnaval en nuestro país, mientras en la isla la vida era normal.
Tuve que esperar tres días en el “Habana Libre”, mientras se me daba respuesta de la ubicación del personaje a entrevistar. La espera fue tensa, larga; me daba la impresión de que se había agravado en su salud o había cambiado de idea. Pero fue ese lunes 27 que me pude comunicar personalmente con él, por vía telefónica. Irónicamente estaba a diez calles de donde estaba alojado y me esperaba en su departamento, ubicado en el barrio de Vedado, en el lado sureste de La Habana nueva.
El personal del Centro Internacional de la Prensa de Cuba me llevó hasta el sitio, y yo, cargando mi cámara filmadora, un equipo de audio, mis libretas de notas y la famosa edición “clandestina”, pude arribar al lugar.
Agee vivió en un departamento especial que le había dado el gobierno cubano. Eran las tres de la tarde de ese lunes cuando timbré en el número tres del piso donde vivió el ex agente. De su imagen solo tenía una foto en blanco y negro, muy antigua, que había publicado en 1977 la desaparecida revista “Nueva”, que hizo mención al tema, la única quizás que lo reseñó en Ecuador. No tuve que pasar por ningún filtro de seguridad, no había señas de algún operativo especial para proteger a este hombre, que fuera considerado hasta su muerte como uno de los enemigos más grandes que tuvo Estados Unidos.
Quiero partir entonces haciendo una clara advertencia que, para entender este diálogo, el último de Phillip Agee en su vida, y quizás el único que se dio sobre Ecuador (no sé si algún colega periodista difundió alguna otra entrevista con el ex agente en el país; no tengo datos precisos), y la advertencia es que para entender este diálogo debe leerse el extracto del libro “La CIA por dentro – Objetivo Ecuador”, que hemos procedido desde este sistema informativo a digitalizarlo con la debida autorización que me diera Agee para hacerlo, con el fin de que se entienda el contexto de la entrevista, conociendo de cerca que su libro no se difundió en Ecuador lo suficiente como para hacer mella en la historia nacional.
El extracto citado del libro es revelador. Le pido que lo lea con precisión, y asimile para su criterio todos los datos que en el mismo constan, para que pueda leer el diálogo que presento a continuación.
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